
Hola a todos, soy Kicho y soy llantero, por eso todos me conocen como Kicho El Llantero. Estoy escribiendo por recomendación de mi compañero El Cejas, pues el dice que a veces cuanto estoy bien mamado hablo como poesía, pero también para que me desahogue, ustedes me darán la razón después que lean esto.
Las cosas no me han ido muy bien, en lo a sentimental se refiere, porque las llantas a fin de cuentas siempre se estropean y un servidor está presto a parcharlas. Pero este dolor no se me va, mi vieja me ha corrido de la casa, las explicaciones me las guardo por ahora para que no me califiquen antes de conocerme bien.
Realmente aún existe gente buena, una de ellas es la secretaria de la llantera, todos le dicen Chiquita, supongo que así la llamaban de niña porque de chiquita no tiene nada, tiene la forma de una caguama... ese es uno de mis defectos, siempre me voy por las ramas. La cosa es que ella le ha hablado al jefe, que también viene a ser bueno pero solo cuando quiere, para que me deje dormir en la oficina, es así que todas las noches cuelgo mi hamaca pero ahora tambien aprovecho para usar la computadora de la Chiquita y escribir mis pensamientos.
No se porque este pensamiento vino a mi cabeza, debe ser por la fatiga y porque han pasado mas de 20 días y mi vieja no me perdona. "He preparado la cuerda he colocado la silla abajo, sé que la decisión que voy a tomar nunca la consideré correcta pero el destino me ha empujado a ella, así que me siento frente a esta maquina para tipear mi carta de despedida. Los dedos se me tornan duros no quieren pulsar las teclas, debe ser un impulso por que el cuerpo sabe que llega a su fin." (esta frase me salio chida). Prendo la impresora pero me doy con la sorpresa de que no tiene papel, busco papel pero no hay ninguno, recojo un papel del piso que envuelven unas tuercas, lo plancho con la mano y lo recorto del tamaño de esos papeles que usa la Chiquita, lo meto a la impresora pero entra y no sale, se arruga todo y se traba dentro, el Jefe mañana me mata y me bota de la oficina... pero que bruto si mañana estaré muerto, así que tengo que matarme bien para que el Jefe no me reprenda.
Escribiré la nota a mano, el cajón de la Chiquita está con llave, y no hay ningún lápiz fuera. Me da bronca carnales. Salgo a la calle caminando hacia el Oxxo de la esquina, para comprar un lápiz, ya dentro me dan ganas de tomarme una caguama, esas cervezas grandotas como las tortugas de aqui y como la Chiquita, pero el dependiente me pide que le dé mi envase, le digo que en un rato se lo traigo, pero me dice que no, eso me da más bronca carnales, no tengo dinero para dejar en garantía por el envase, no podré tomarme mi última cerveza.
Así que me regreso a la llantera con mi lápiz para escribir mi nota de despedida. Cuando de la esquina me ven El Cejas y El Pelos, me invitan a tomar unas chelas. Con las ganas que tengo de chupar, pero ya sé como termina eso. Qué tengo que hacer carnales - les digo. No seas pendejo cabrón, que vas a hacer a estas horas- me gritan ellos. Bueno, que la catrina (muerte) me espere un poco. Así que me puse a tomar con mis carnales, y luego como que me dió flojera matarme, y lo dejé para otro día.
Pienso que tiene razón mi vieja en haberme corrido, nunca termino las cosas.